Safa y Marua , Yamarat ,Las celebraciones islámicas del Eid
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Safa y Marua
Son las dos colinas entre las cuales corrió la madre de Ismael y se detuvo a buscar a alguien que le diera víveres y agua. Durante la Peregrinación, la gente debe caminar apresuradamente entre estas dos colinas en adhesión a la Tradición del Profeta.
La distancia entre Safa y Marua es de aproximadamente 450 metros, por lo tanto, las siete idas y vueltas suman unos 3,15 kilómetros.


Yamarat
Son los lugares donde Satanás se acercó a Abraham cuando dejó a su esposa e hijo en Meca, para hacerlo dudar de seguir la orden de Dios. Tomó unas cuantas piedras con las que apedreó a Satanás. Durante la Peregrinación, los musulmanes tiran piedras a estos pilares, en adhesión a la Tradición su padre, Abraham. Proclaman a Satanás como un enemigo declarado que debe ser resistido; es decir que se debe resistir los deseos satánicos, obedecer lo que Dios ha ordenado y abstenerse de lo que ha prohibido.

Hay tres Yamarat en Mina: Yamratul Aqaba, Yamratul Wusta y Yamratus Sugra. La distancia entre el Yamratus Sugra y el Yamratul Wusta es de 150 metros y la distancia entre el Yamratul Aqaba y el Yamratul Wusta es de 225 metros.
Las celebraciones islámicas del Eid

Los musulmanes tienen dos celebraciones al año. La primera es el Eid al-Fitr,
que se festeja al finalizar el mes de Ramadán, y marca la culminación del ayuno.
Y la segunda es el Eid al-Adha, que se llama así porque los musulmanes buscan
estar cerca de Dios sacrificando un animal para comer, según la Tradición del
nuestro padre Abraham.
Él vio en un sueño que estaba sacrificando a su hijo Ismael, y los sueños de los
profetas son verídicos. Así que estaba por sacrificar a su hijo, cuando Dios le
dijo:
((Y le albriciamos con un niño que sería paciente y tolerante. Y cuando este
alcanzó la pubertad, (Abraham) le dijo: ¡Oh, hijito mío! Ciertamente he visto en
el sueño que te sacrificaba; dime pues, qué opinas. Dijo: ¡Oh, padre mío! Haz lo
que te es ordenado; por cierto que me encontrarás, si Dios quiere, entre los
pacientes. Y luego que ambos se resignaron, y lo echó sobre la frente (para
sacrificarlo), Le llamamos: ¡Oh, Abraham! Has realizado tu visión. Y por cierto
que así retribuimos a los benefactores.)) (37:101-105)
