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La estación de Abraham , El pozo de Zamzam

La estación de Abraham

El Profeta dijo:

“La esquina de Yemen y la estación de Abraham son dos piedras preciosas del Paraíso, y si no hubiera sido que Dios les quitó su luz, hubieran iluminado todo lo que existe entre el este y el oeste”. (Ibn Hibban)

La estación de Abraham es la piedra sobre la cual Abraham se subió mientras construía la Ka’aba. Su hijo Ismael lo ayudó pasándole las piedras una a una.

La estación de Abraham. Uno de los milagros del Profeta Abraham fue que la piedra donde se subió mientras construía la Ka’aba se volvió suave y sus pies se hundieron en ella. Hasta el día de hoy, uno puede ver las impresiones de los pies de Abraham sobre la piedra.

La estación de Abraham. Uno de los milagros del Profeta Abraham fue que la piedra donde se subió mientras construía la Ka’aba se volvió suave y sus pies se hundieron en ella. Hasta el día de hoy, uno puede ver las impresiones de los pies de Abraham sobre la piedra.

El pozo de Zamzam

El pozo está situado a 21 metros de la Ka’aba. Fue excavado a mano y tiene aproximadamente 30 metros de profundidad y un diámetro que varía entre 1,08 y 2,66 metros.

El pozo está situado a 21 metros de la Ka’aba. Fue excavado a mano y tiene aproximadamente 30 metros de profundidad y un diámetro que varía entre 1,08 y 2,66 metros.

Abraham llevó a Hagar y a su hijo Ismael a un lugar cerca de la Ka’aba y los dejó debajo de un árbol en Zamzam. Nadie vivía en Meca en ese entonces, y aún así Abraham los dejó allí, dejándoles algunos dátiles y un poco de agua. De allí en más, se encaminó a su hogar. La madre de Ismael lo siguió diciéndole: “Oh, Abraham, ¿a dónde vas? No hay nadie más de quien disfrutar su compañía, ni hay nada que podamos disfrutar aquí”. Le repitió lo mismo una y otra vez, pero él no se volteó a mirarla.

Luego, ella le preguntó:

“¿Fue Dios quien te ordenó hacer esto?” Respondió que sí, y entonces ella le dijo: “Entonces Él no nos abandonará”.

Abraham siguió su camino y cuando llegó a una colina donde ya no lo podían ver, se dio vuelta hacia la Ka’aba e invocó a Dios y dijo:

((¡Oh, Señor nuestro! Por cierto que yo he establecido parte de mi descendencia en un valle árido de poca vegetación (la Meca) junto a Tu Casa Sagrada para que, ¡Oh, Señor nuestro! practiquen la oración. Infunde en los corazones de los hombres amor por ellos, y susténtalos con frutos para que sean agradecidos.)) (14:37)

Hagar amamantó a Ismael y bebió el agua que tenía. Cuando el agua se terminó, tuvieron mucha sed y vio como su hijo agonizaba y lloraba. Entonces salió corriendo hacia una colina, que era la colina de Safa, se subió a lo alto y trató de ver si encontraba a alguien, pero no había nadie. Luego bajó y cuando llegó al valle, se arregló la ropa y corrió de un lado a otro desesperada hasta que llegó a la colina de Marua. Miró atentamente, con la esperanza de encontrar a alguien, pero tampoco había nadie allí. Corrió de esta manera siete veces.

Ibn Abás dijo: “El Profeta dijo: ‘Este es el origen de la tradición del Sa’i (caminar apresuradamente) entre los montes de Safa y Marua. Cuando Hagar llegó a Marua por última vez, escuchó una voz y se calmó para escuchar atentamente. Escuchó la voz otra vez y dijo: ‘Oh, quien quiera que seáis, me habéis hecho escuchar vuestra voz, ¿tenéis algo para ayudarme?’ Y ¡Contemplad! Ella vio a un ángel en el lugar del pozo de Zamzam, que estaba golpeando el suelo con su vara hasta que de allí emanó el agua. Hagar inmediatamente contuvo el agua haciendo una barrera alrededor de la vertiente. Llenó su saco de agua.’ Y el Profeta agregó: ‘¡Que Dios tenga misericordia de la madre de Ismael! Si ella hubiera dejado que Zamzam vertiera sin tratar de contenerlo, o si no hubiera sacado un poco de agua para llenar su saco, Zamzam hubiera sido un arroyo corriendo sobre la superficie de la tierra”. (Bujari)