La estación de Abraham , El pozo de Zamzam
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La estación de Abraham
El Profeta dijo:
“La esquina de Yemen y la estación de Abraham son dos piedras preciosas del
Paraíso, y si no hubiera sido que Dios les quitó su luz, hubieran iluminado todo
lo que existe entre el este y el oeste”. (Ibn Hibban)
La estación de Abraham es la piedra sobre la cual Abraham se subió mientras
construía la Ka’aba. Su hijo Ismael lo ayudó pasándole las piedras una a una.

La estación de Abraham. Uno de los milagros del Profeta Abraham fue que la piedra donde se subió mientras construía la Ka’aba se volvió suave y sus pies se hundieron en ella. Hasta el día de hoy, uno puede ver las impresiones de los pies de Abraham sobre la piedra.
El pozo de Zamzam

Abraham llevó a Hagar y a su hijo Ismael a un lugar cerca de la Ka’aba y los
dejó debajo de un árbol en Zamzam. Nadie vivía en Meca en ese entonces, y aún
así Abraham los dejó allí, dejándoles algunos dátiles y un poco de agua. De allí
en más, se encaminó a su hogar. La madre de Ismael lo siguió diciéndole: “Oh,
Abraham, ¿a dónde vas? No hay nadie más de quien disfrutar su compañía, ni hay
nada que podamos disfrutar aquí”. Le repitió lo mismo una y otra vez, pero él no
se volteó a mirarla.
Luego, ella le preguntó:
“¿Fue Dios quien te ordenó hacer esto?” Respondió que sí, y entonces ella le
dijo: “Entonces Él no nos abandonará”.
Abraham siguió su camino y cuando llegó a una colina donde ya no lo podían ver,
se dio vuelta hacia la Ka’aba e invocó a Dios y dijo:
((¡Oh, Señor nuestro! Por cierto que yo he establecido parte de mi descendencia
en un valle árido de poca vegetación (la Meca) junto a Tu Casa Sagrada para que,
¡Oh, Señor nuestro! practiquen la oración. Infunde en los corazones de los
hombres amor por ellos, y susténtalos con frutos para que sean agradecidos.))
(14:37)
Hagar amamantó a Ismael y bebió el agua que tenía. Cuando el agua se terminó,
tuvieron mucha sed y vio como su hijo agonizaba y lloraba. Entonces salió
corriendo hacia una colina, que era la colina de Safa, se subió a lo alto y
trató de ver si encontraba a alguien, pero no había nadie. Luego bajó y cuando
llegó al valle, se arregló la ropa y corrió de un lado a otro desesperada hasta
que llegó a la colina de Marua. Miró atentamente, con la esperanza de encontrar
a alguien, pero tampoco había nadie allí. Corrió de esta manera siete veces.
Ibn Abás dijo: “El Profeta dijo: ‘Este es el origen de la tradición del Sa’i (caminar
apresuradamente) entre los montes de Safa y Marua. Cuando Hagar llegó a Marua
por última vez, escuchó una voz y se calmó para escuchar atentamente. Escuchó la
voz otra vez y dijo: ‘Oh, quien quiera que seáis, me habéis hecho escuchar
vuestra voz, ¿tenéis algo para ayudarme?’ Y ¡Contemplad! Ella vio a un ángel en
el lugar del pozo de Zamzam, que estaba golpeando el suelo con su vara hasta que
de allí emanó el agua. Hagar inmediatamente contuvo el agua haciendo una barrera
alrededor de la vertiente. Llenó su saco de agua.’ Y el Profeta agregó: ‘¡Que
Dios tenga misericordia de la madre de Ismael! Si ella hubiera dejado que Zamzam
vertiera sin tratar de contenerlo, o si no hubiera sacado un poco de agua para
llenar su saco, Zamzam hubiera sido un arroyo corriendo sobre la superficie de
la tierra”. (Bujari)
